HISTORIA

El Cooperativismo de la época moderna, nace como consecuencia de la revolución Industrial en Inglaterra, ya que esta no tan solo fué una Revolución Política, sino que principalmente una Revolución Tecnológica.

El Cooperativismo de la época moderna, nace como consecuencia de la revolución Industrial en Inglaterra, ya que está no influyo tan solamente en una Revolución Política, sino que principalmente una Revolución Tecnológica, lo que provoco altos grados de cesantía y bajos salarios, de esta manera los trabajadores pensaron que uniendo sus esfuerzos podrían convertirse en sus propios proveedores, y por ende agruparse y constituirse en una Organización, originándose así la idea de las Cooperativas de Consumo. Nuestra Cooperativa, nació el 09 de noviembre de 1952, al amparo de la Iglesia Católica, que fue la fuente inspiradora de este tipo de instituciones, considerando la fuerte vinculación del sacerdote parroquial con su comunidad y sus necesidades, invitando en la misa a todas las instancias sociales a formar parte de esta organización.

Es así como nuestra Cooperativa O'HIGGINS integró a dueñas de casa, profesores, militares, trabajadores de la maestranza, ferroviarios, por nombrar algunos. La misión de nuestra Cooperativa, es fomentar ahorro sistemático de sus socios, para generar recursos que permitan otorgar préstamos y beneficios a aquellos que han confiado en nuestra institución y que no tienen acceso al sector financiero, contribuyendo al desarrollo económico, social y cultural de nuestros asociados, garantizándose el derecho a la igualdad de todos y cada uno de ellos con independencia política y religiosa, pudiendo éstos elegir y ser elegidos como dirigentes, de manera libre e informada mediante sufragio secreto. Nuestro primer Presidente institucional fue el Sacerdote José Escudero. Desde sus inicios nuestra cooperativa funcionó durante 20 años hasta 1972 en la parroquia de San Bernardo, para luego trasladarse a una sede propia adquirida integralmente con el aporte de sus socios. Actualmente, nos encontramos ubicados en un moderno y acogedor de edificio de 496 metros cuadrados construidos que cuenta con tres pisos, cuyo valor asciende a 400 millones de pesos, siendo inaugurado en 1998 por el Presidente de la República. Además, poseemos con una sucursal en la comuna de Buin.

Nacimiento Coperativas

Pero estaba reservado a la Economóa política del trabajo el alcanzar un triunfo más completo todavía sobre la Economía política de la propiedad. Nos referimos al movimiento cooperativo, y, sobre todo, a las fábricas cooperativas creadas, sin apoyo alguno, por la iniciativa de algunas «manos» audaces. Es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales que han mostrado con hechos, no con simples argumentos que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, puede prescindir de la clase de los patronos que utiliza el trabajo de la clase de las «manos»; han mostrado también que no es necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estén monopolizados como instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría.

Roberto Owen fue quien sembró en Inglaterra las semillas del sistema cooperativo; los experimentos realizados por los obreros en el continente no fueron de hecho más que las consecuencias prácticas de las teorías, no descubiertas, sino proclamadas en voz alta en 1848". "Al mismo tiempo, la experiencia del período comprendido entre 1848 y 1864 ha probado hasta la evidencia que, por excelente que sea en principio, por útil que se muestre en la práctica, el trabajo cooperativo, limitado estrechamente a los esfuerzos accidentales y particulares de los obreros, no podrá detener jamás el crecimiento en progresión geométrica del monopolio, ni emancipar a las masas, ni aliviar siquiera un poco la carga de sus miserias.Éste es, quizá, el verdadero motivo que ha decidido a algunos aristócratas bien intencionados, a filantrópicos charlatanes burgueses y hasta a economistas agudos, a colmar de repente de elogios nauseabundos al sistema cooperativo que en vano habían tratado de sofocar en germen, ridiculizándolo como una utopía de soñadores o estigmatizándolo como un sacrilegio socialista. Para emancipar a las masas trabajadoras, la cooperación debe alcanzar un desarrollo nacional y, por consecuencia, ser fomentada por medios nacionales. Pero los señores de la tierra y los señores del capital se valdrán siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos. Muy lejos de contribuir a la emancipación del trabajo, continuarán oponiéndole todos los obstáculos posibles. Recuérdense las burlas con que lord Palmerston trató de silenciar en la última sesión del parlamento a los defensores del proyecto de ley sobre los derechos de los colonos irlandeses.